Queridos Amigos:
Llegan las buenas noticias. A pesar de todo lo vivido, a pesar de los cuidados y de los nuevos hábitos que quizá ya se queden para siempre, poco a poco volvemos a acortar distancias, a compartir espacios, a poder mirarnos de cerca y sin pantallas, a escucharnos en directo.

El próximo sábado, como un paso más hacia la ocupación de esos lugares deseados y compartidos, se abre gradualmente nuestro Museo. Con precaución, con un necesario control del aforo, con una señalización que nos indicará un único recorrido posible, con gel hidroalcóholico en nuestras manos, sin bultos, sin entradas ni folletos de papel…, volveremos a recorrer sus pasillos, a disfrutar de su jardín, a mirar la ciudad desde sus terrazas, y sobre todo volveremos a dejarnos interrogar por sus obras, a dejar que nos hablen, a que penetren nuestra mirada y nos revuelvan el pensamiento. Y para que los Amigos puedan seguir disfrutando del privilegio de ser parte del Museo incluso en estas especiales circunstancias, el Reina nos ofrece la reserva de un cupo diario del aforo, únicamente para nosotros. Solo hay que dirigirse con nuestro carné de Amigos del Museo, al mostrador de información, sin pasar por taquilla.
 

De nuevo estará al alcance de nuestro disfrute toda esa creación contemporánea por la que los Amigos apostamos para que siga siendo parte del patrimonio común de todos, pero de momento además de volver a toparnos con la obra de Serra, Miró, Schütte, Miralda, Dan Graham, Calder, Muñoz, Chillida, Iglesias en cualquier recoveco,  El tiempo es mudo de Mario Merz en el Palacio de Velázquez y buena parte de la segunda planta de la colección en el edificio de Sabatini donde se ubica, La irrupción del siglo XX: utopías y conflictos (1900-1945), serán los primeros espacios que se abrirán este próximo fin de semana.

Creo que no se podían haber escogido mejor las propuestas para esta primera fase de apertura. Volver a la obra de Merz tras la experiencia que acabamos de experimentar toma otra dimensión. Esa naturaleza que se desborda anacrónicamente y apela a otro modelo social puede reverberar ahora con algunas de las intuiciones que hemos podido sentir cuando volvimos a escuchar los pájaros en nuestras ciudades sin humo y sin ruido, o soñábamos con los animales tomando nuestras calles vacías. Escuchar de nuevo a Manolo Borja-Villel quizá nos ayude a entender de una forma más compleja los múltiples significados de su obra.


Y volver a Óscar Domínguez, Buñuel, Miró, Julio González, al surrealismo, al cubismo, después de estos casi tres meses donde lo distópico centró buena parte de nuestro pensamiento, seguro que será una nueva e inesperada experiencia. Como regresar a esa tarea siempre inacabada de revisitar el Guernica. Recordar, por ejemplo, ese cruce de caminos, de tiempos y de obsesiones que se da en el taller de la 7 Rue des Grands Augustins donde Balzac situó a Frenhofer, el obstinado pintor en busca de la perfección total de La obra maestra desconocida que Picasso ilustró unos años antes de alquilar ese mismo espacio para realizar el encargo de Josep Renau. O ese otro cruce, aún más extravagante, que hace que el punto rojo de La fuente de Mercurio de Calder, único autor no español en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937, se sobreponga all “kill lies all” que Toni Shafrazi escribió con aerosol rojo sobre el Guernica, casi 40 años después, en el MoMA… Siempre hay mucho que descubrir en el microsite del Guernica, y mucho que ver, ahora, con la posibilidad de escudriñar todos los detalles de la obra con las imágenes en alta resolución que os invitamos a recorrer.


Durante estas semanas de puertas cerradas, hemos querido estar cerca de vosotros a través de este boletín, acercándoos información especial del Museo y de otros colaboradores y Amigos, pero también sensaciones, dudas, inseguridades… La situación que acabamos de vivir, esperemos que por primera y última vez, ha sido tan extraordinaria y compleja que muchas de nuestras certezas se han debilitado y han generado preguntas nuevas o las han situado en otros planos. Ahora es el momento de volver, de observar qué cambios vendrán, de imaginar qué mundo queremos, pero sobre todo de reencontrarnos, de compartir, de dialogar, de escucharnos y de seguir cuidándonos.

Volveremos a tener estas comunicaciones directas cuando surja cualquier oportunidad, pero creo que ahora llegó la hora de salir, de volver al museo, de cruzarnos en sus espacios y de disfrutar de todo lo que ya hay preparado para nosotros.

Para mí ha sido una intensa aventura sentirme cerca y poder compartir con vosotros esta insólita situación, pero a partir de ahora disfrutaré, aún mucho más, de los encuentros en el Museo y de las actividades que iniciaremos en cuanto nos lo permitan las directrices de protección aconsejadas.

Un gran abrazo, cuidaos mucho y nos vemos muy pronto,





Pilar Lladó Arburúa
Presidenta
Fundación Amigos del Museo Reina Sofía